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Un corral.

¡Qué gran color! ¡Qué lindo! ¡No me gustan los cuadrados! ¡Sácale el titulo!
 Acá doy inicio a mostrar lo que hace mucho tiempo es un proyecto personal, escribir. Me ayudó en muchas situaciones a expresar, aquello que en palabras era difícil. Y después entendí que me gustaba. Historias propias, ajenas, crónicas, microrelatos y hasta un hermoso proyecto de libro.
Los planetas se alinean y me encierro a escribir. Me gusta. Me leen. Me recomiendan libros.              Necesito una imagen, pero no la encuentro, no le encuentro título. Es espantoso todo.

Agarro el celular, pido ayuda. Apa!

¡Bienvenidos, nos construimos mientras hablamos!

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¿No era lo que querías?

          No quería dejar de verla. No quería tener sexo. No quería compartir todos los domingos. No quería su proyecto de vida. No quería dejarla. No quería soltarla. No quería ser novio. No quería ser amigo. No quería que el reclamo. No quería la pelea. No quería la distancia. No quería el amor. No quería que lo dejara. No quería que lo abrazara. No quería que llorara. No quería la risa, ni el mate de la mañana. No quería la brisa del mar, no quería el frío de la montaña. No quería el viento. No quería sus besos. No quería soltarla. No quería otro amante. No quería dejar de penetrarla. No quería cuidarla. No quería la luz, ni la película. No quería lo cielos. No quería verla. No quería quererla, no quería.

Hasta que te pasa - Marzo 2018

I Es 3 de marzo del 2018, me despierto muy temprano. Agus se casa hoy, en la otra punta de la ciudad y quedé con Sofi para encontrarnos por Güemes 10:20hs. Claro, le pasé la hora exacta en la que el Batán llega a su última parada. Me levanto. Estoy preparando las cosas para bañarme cuando me llega un mensaje. —Solange, buen día, perdoname que te moleste. Herrada se quiere comunicar con vos. Es Carlos Coronel, el presidente de la sociedad de fomento de Estación Chapadmalal. Le respondo rápido y preocupada porque creo que algo pasó en el club. Bajo a preparar la ducha. Vuelvo a la habitación y el mensaje no había sido entregado, supongo que Carlitos estaba en la capilla de Chapa donde no hay señal. El calor fuerte asoma por la ventana, prendo el aire acondicionado y empiezo a maquillarme. En ese momento me llega el segundo mensaje. —No sé para qué te busca, pero le paso tu número. Descarto mi teoría sobre el club. Me pongo ropa cómoda, tomo unos mates y salgo. Tres ...